El mercado del hardware está envuelto en una gran polémica. El bufete de abogados Bathaee Dunne ha interpuesto una demanda contra Samsung, SK Hynix y Micron, los tres mayores fabricantes de semiconductores del mundo. Se les acusa de haber pactado en secreto una reducción del suministro de memoria RAM para hacer subir los precios de forma artificial.

Aunque las marcas aseguran que la escasez y los altos costes se deben al bum de la Inteligencia Artificial (IA), los demandantes sostienen que las tres empresas operan como un oligopolio coordinado aprovechando que las restricciones comerciales internacionales impiden la llegada de nuevos competidores.
Subidas extremas y un pasado que genera dudas
Las cifras son alarmantes: los módulos de memoria de última generación (DDR5) han visto incrementado su coste en más de un 450% desde finales de 2025. El recurso legal argumenta que los fabricantes firmaron contratos masivos y exclusivos a largo plazo con grandes corporaciones tecnológicas para «secar» deliberadamente los canales minoristas habituales.
Esta sospecha no es infundada, ya que cuenta con un grave precedente:
- Entre finales de los años 90 y principios de los 2000, Samsung y SK Hynix ya fueron condenadas en Estados Unidos por fijar ilícitamente los precios de la memoria DRAM.
- Aquel escándalo terminó con multas superiores a los 480 millones de dólares y varios directivos en prisión.
Los usuarios pagan los platos rotos
Mientras estas multinacionales registran ganancias récord, el impacto lo sufre directamente el consumidor. Un ejemplo drástico fue la decisión de Micron de cerrar su marca Crucial (enfocada en el público general) para priorizar los servidores de IA. Además, Samsung y SK Hynix congelaron la expansión de sus fábricas para evitar que hubiera demasiada oferta en el mercado.
Las consecuencias de este desabastecimiento ya son visibles:
- Electrónica más cara: Los ordenadores, tablets y móviles son ahora más costosos o incluyen menos memoria base.
- Hardware de juego prohibitivo: El precio de las consolas portátiles modernas se ha disparado, llegando a superar los 1.000 dólares.
- Segunda mano al alza: Ante la falta de componentes nuevos asequibles, el mercado de hardware usado también se ha encarecido.
La demanda exige que la justicia prohíba de inmediato cualquier acuerdo que limite la competencia y reclama indemnizaciones económicas para los usuarios afectados. Ahora, el «triunvirato» de la memoria RAM tendrá que demostrar ante los tribunales que la subida simultánea de sus precios fue una casualidad del mercado y no una estrategia coordinada.